Que esto me sirva a mí

El sábado una mujer borracha me espetó que soy un moderno, que parezco marica y que por intelectual y pedante no vivía la vida tal y como lo recomendaba su abuela, referencia familiar que se lamentaba del celibato franquista. Yo le andaba regalando, generoso de mí, arrebato y patafísica. Endemia. Ella venía de la última discoteca, del ultimo no, y como un coche escoba buscaba a un tercero, que allí a sus anchas, entre nosotros, cocaína. Así, las cátedras incontestables y que las opiniones se digan entre el aplomo y la broma tienen más que ver con que uno a veces no está dónde, cuándo y con quién debería estar.

Que esto me sirva a mí.

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