PACIENCIA

Perdió la esperanza. Olvidó voluntariamente que sus asuntos podían mejorar. No atender en absoluto a los medios y largos plazos quizá enseña caminos, pensó. Confió en que decidirse acerca de que había fracasado le daría perspectiva. Extirparse algo es más misericordioso que cualquier tirón con desgarro.

Llevaba un tiempo quedándose en casa sin ganas para pagar el alquiler. Trabajaba con un programa informático de gráfica que jamás había tocado y bajo las dificultades logísticas y aquel nuevo cliente presionando con razón, le rondó por la cabeza que quizá ya hacia algunos años que se le había acabado la prórroga, el medio y el largo plazo. No era la primera vez que pensaba en ello. La psique te la juega a veces y esa noche él tuvo miedo, esa sensación -ya sabes- parecida a la ansiedad. Así, de esta guisa, con un pie en la tumba, cuando pudo aparcar un poco sus responsabilidades, escribió sobre lo mucho que se acordaba de los libros que le habían sido útiles.

Este es mi castigo y debo estar agradecido. Menudo éxito el mío. Menudo éxito que me entiendas y casi siempre esté solo y sin dinero.

2 comentarios
  • Anónimo

    Vaya… no sé si este texto se trata de un fragmento de alguna de tus novelas, ¿quizá El duelo? Lo siento, no he podido leerlas -más bien comprarlas- aún. Pero, sea como sea, si esto es lo que voy a encontrarme, creéme que no tardaré en hacerlo. Me atraía mucho tu estilo, pero si eres capaz de reflexionar de este modo, no voy a posponerlo mucho más. No sé si será porque retrata algo por lo que estoy pasando, pero me ha gustado mucho. Por favor, si no es tuyo, o en todo caso, dime si pertenece a alguna obra. Gracias.

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