Lo inútil

Antes de ayer empalmé. No por nada malo. A veces lo hago. Me quedo currando y cuando amanece sigo. Todo bien. Echo siesta y me acuesto realmente temprano a la noche. Ocho horas de sueño y de nuevo, hoy al alba, no hace más de una hora ya estaba en danza. Lechuza. Lo normal.

La casa estaba helada y desde la cama he querido levantarme a leer, después a maquetar el último Mister y entre tanto me he acordado de que a un conocido del tebeo lo han seleccionado para los próximos premios Angouleme. Me he vuelto a alegrar por él y algo en mí ha dicho: “Si le pasa a él puede pasarte a ti”. Entonces, hechizado, convencido, medio entusiasmado, por fin he hecho café y me he sentado frente al ordenador.

Mal.

Mi gestión haciendo tebeos es espiritual. El poema. No es de ningún otro tipo. Dibujo cómics como quien hace mandalas. El presupuesto de hacer tebeos es hacerlos. Si lo pierdo de vista me mustio.

Son las siete. Buenos días.
Vinyetas texto

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