Fracaso a ocho manos

Estaba yo en poemas y filosofías. Daba la turra en la puerta de los bares y a menudo hasta conseguía hacer corro alrededor mío. Era capaz de contenidos con mis tebeos o con mis sobrexplicaciones pero no tenía ética consecuente ni sosiego que me amparara. Hablaba del silencio y no soltaba el micrófono, quería cierta hondura en cualquiera, una comunidad así, y solo conseguía polémica y soledad. Además, como decía mi loquera: «Eres capaz de explicarlo, pero no baja». Y vino la carestía, otra vez, otra más, y de tan estéril de mí, mucho, quise cambiar el eje. Teologar menos y practicar más. Pasé de predicador borracho a intento de fraile e hice un ejercicio de renuncia, de obediencia, de servicio, ¿de humillación?, de humildad así, contra el muy desproporcionado juicio positivo que tenía del poema del que soy capaz, de mis tebeos y de mí mismo.

Fernando Llor dixit:

«Hace unos años, Esteban se propuso cambiar su forma de enfrentarse a los tebeos buscando hacer algo que nunca había hecho: currar con guionista. Para ello habló con varios. Arrancó con Raule y siguió conmigo. Montamos propuestas y más propuestas que no terminaban de salir y entonces llegó Damian y consiguió cuadrar el círculo. ‘El fracaso como una de las bellas artes` cuenta todo ese periplo y nos quedamos a medio camino entre el ensayo y la parodia, exactamente igual que la vida y la tragicomedia eterna de las viñetas.»

Edita Valnera Gráfica durante el primer trimestre de 2022.