Ceci n’est pas une pipe

Hace unas horas estaba durmiendo y en el silencio de la noche mi vecino me ha desvelado llamando subnormal varias veces a su pareja. Eran las 4:30 am y he salido de la cama. He preferido avanzar mis freelance que ponerme a leer. Después, ahora, voy a redactaros el discurso que di en la presentación del último Mister hace unos días.

Me voy a saltar del fanzine la descripción superficial. En la pasada entrada de este blog tenéis algunas imágenes de muestra. Quiero explicar, ambicioso de mí, que Mister –y con esto empiezo- trata de algo indeterminado y en consecuencia un tanto difícil de abordar.

En 1928 René Magritte pintó un cuadro titulado Ceci n’est pas une pipe en el que ésta misma frase escrita acompañaba a la representación de una pipa. De eso se trataba. No es una pipa neta, es en realidad óleo y tela. Un cuadro.

Esto también ocurre, en cierto modo, con los textos de Mister o en esto que ahora lees y te ocupa: se trata de negro sobre blanco, nunca de a lo que alude. Fantaseé con los resultados de mi discurso, pero antes de apostar por mí como ponente subrayé que el fanzine debe hablar por sí mismo y hasta de sí mismo.

A veces el fanzine señala que él solo es papel encuadernado y grapado. Celulosa y metal que como objeto diseñado, editado, vuelve a ser un Ceci n’est pas une pipe. Es decir, además de que al interior del título las frases en castellano apelan a una idea, o que las líneas de los dibujos hacen ver rostros humanos y paisajes, el objeto diseñado de tal manera, Mister, también está sometido a un cifrado estético y se hace mirar como objeto y como código traducido.

Esto como ejercicio se puede convertir en juego –que no payasada- y llevándolo al absoluto ser práctica y ruta de lo lírico y lo metafísico. Esto es, en la práctica sobre cualquier cosa a nuestro alrededor, repetir muchas veces la palabra que nomina algo y tras vaciarla así mirar el objeto de nuevo como abstracto. También, mirar y enfocar algo lo suficientemente cerca como para buscar lo fractal en su textura o, de otro modo, observar cualquier cosa el tiempo suficiente, buscarle, por ejemplo, la geometría en su estructura general, así desaprenderlo y percibirlo en su volumen original.

Subrayo Mister como fanzine y cualquier tebeo como libro. Del mismo modo, cualquier bandera como tela y cualquier gadget tecnológico como electrodoméstico. Así, cualquier cosa sin lo que sabemos de ella es objeto, estos objetos, a su vez, volumen, y cualquier volumen, voluptuosidad: Un abstracto perceptible y emocionante.

Quiero ampliar aquí, en este texto, que el diseño industrial es inherente a los objetos. Que un coche nunca ha sido un volumen crudo y del mismo modo, una cuchara, un ordenador, una tabla de madera, un edificio o un semáforo son volúmenes con la estética que les corresponde. Sin ella sólo son abstracciones ocupando espacio a nuestro alrededor. Quizá nuestras plantas, nuestros animales de compañía o nosotros mismos somos objetos orgánicos diseñados en cuanto a lo fractal.

Me gusta pensar que este diseño orgánico de repetición en el que existimos y el diseño geomérico de estructura con el que el ser humano lo construye todo se parece entre sí, pero como dicen los nuevos poetas, ésta explicación científica de diseño orgánico es una metáfora humana plausible. Además yo no soy físico o biólogo y estoy medio inventándome todo esto. Aunque, eso sí, de esto como motor, de este percibir el abstracto indeterminado sea humano, animal o cosa, van todos mis últimos comics y Mister principalmente en los textos.

Por último, expliqué allí y repito aquí que la naturaleza de esto no es la palabra o la imagen. Nunca lo ha sido. Y aún afirmando saber que no se trata de eso y por eliminación saber algo, defiendo mi completa ignorancia. Tengo claro, sobre todo, que no es sublime, es evidente, y que hay más poesía en describir de buen humor que en escribir poesía.

Saludos.

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