MÚSICA

PISTACHO

Soy medio Pistacho junto a Santi Barrachina a la guitarra. Grabación gracias a la siempre paciente Mireia Berenguer.

Masamadre

Hace nueve meses, con Carlos Santonja (Autor o co-autor de los zines Tengo fiebre creo, Todo se derrite, Anécdotas de un niño rubio loco) empezamos y terminamos Masamadre. Recuerdo que después de algunas piezas improvisadas, por lo performático en el local, por lo que, aunque sobrios, ocurría en y entre nosotros, quedábamos de acuerdo en que si le perdíamos el sentido del humor al proyecto nos íbamos muy bien a la mierda. Exagerando, borracho de literatura, tengo la convicción de que invocábamos abismos. La estructura es de progresivo. Carlos usó su voz, un Korg monotrón delay, una caja de ritmos, un teclado Casio sampleador, una armónica y unas maracas. Yo mi batería, mi voz y un pedal looper.

Un Don, un dar

LA PIEZA:

Reproductor de audio

 

LA LETRA:

¡Eh! Quedaros el mundo, quedaros el mundo. Ese que le regaláis a vuestros hijos. El mundo, la mar podrida, las calles atestadas, los nuevos mitos. Quedaros el mundo, quedaros el mundo. Quedaros el mundo. Ese que le regaláis a vuestros hijos. El mundo, ese que le regaláis a vuestros hijos. ¡Eh! Ese que le regaláis a vuestros hijos. ¡Ese que le regaláis a vuestros hijos! Los nuevos mitos, la calles atestadas. Los nuevos mitos, la mar podrida. ¡El mundo, el mundo!

En el Riff de Radio Klara


Nueva entrevista. Nueva verborragia. El bueno de Santi Barrachina desde su Riff en el Café con vistas me convocó hace unos días. Esta vez no hablé de tebeos, lo hice de mis quehaceres musiquistas. De Moneda. Me siento muy agradecido. La entrevista expresa, creo que suscita. Hoy, quizá tarde, desde aquí, un pie de página: cuando hablo en dos ocasiones de la madera y del arbol en la experiencia de hacer musica, me refiero a cualquier baqueta con las que se golpea una batería. Con las que se toca, de contacto. Además: cuando abundo sobre el camal del pantalón en mi pierna mientras tanto, me refiero a notar el tacto en ella o en cualquier otra parte del cuerpo mientras (a la vez) que hago música. Atender a lo postural, a la respiración, a qué está pasando mientras toco y no solo cegarme con los recursos que estudié o, ni mucho menos, jamás, emborracharme con el sentimiento de lo que va sonando.

Lo otro

LA PIEZA:

 

LA LETRA:

¡Oh! ¡Oh! Ni tú, ni yo, ni fondo, ni forma, ni, ni, ni. Ni tú, ni yo, ni fondo, ni forma, lo que queda fuera, el resto, el resto, lo que queda fuera, el resto. Ni fondo, ni forma, ni, ni, ni. Ni tú, ni yo, ni fondo, ni forma, lo que queda fuera, el resto. ¡El resto! Ni, ni, ni.