Cacahuetes.

Hoy fui a un concierto de jazz y a veinte minutos del final entró un tipo bastante abollado, muy borracho, dando a nota, inofensivo, y oliendo a rayos encendidos. La entrada era libre y el bolo me estaba gustando bastante pero como siempre, el factor humano me lo jode todo. Mi chica y yo decidimos irnos de la sala a comer algo al bar de al lado y al rato el pobre desgraciado del concierto entra al mismo bar y pide una cerveza. No se la sirven. Alguien sale de la cocina a poner orden razonando y él se marcha pacíficamente. Me quedo medio amargado. No sé si empatar con él o ponerme en su contra. Saco el cuaderno y dibujo esto.CacahuetesMuy poco después regresa al restaurante y de la nada aparece un policía. Salen fuera. Estoy de espaldas a la puerta y ni me entero ni me quiero enterar. Todo es una mierda y doy por hecho que ni el derrotado ni la policía necesitan público. En el bolo él le ofrecia la tapa de su consumición a todas las chicas y a Mireia, mi pareja. Cacahuetes. Quiza sólo quería follar. O ser amable. No lo sé. Quizá es un hijo de puta. No sé qué deciros. Sólo que me puede, que todavía no sé gestionar bien estas cosas y que, definitivamente, prefiero sacrificar voluntariamente un conciertazo a conciertar de ninguna manera cualquier sacrificio voluntario.

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