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Esteban Hernández

USTED #10

Fanzine y novela gráfica · 15,5 x 21,5 cm · 96 paginas · Rústica · Blanco y negro

Este décimo Usted lo conforma Adiós y Ojalá, un único tebeo largo. Una novela gráfica. Una historia autoconclusiva cargada de símbolos en donde cada fragmento de sentido es un relato autobiográfico. Adiós significa a-Dios. A Él. Así genera sentido despedirse. Ojalá es una palabra árabe y significa “quiera Dios”. Oj-Alá. Así se anhela. Pero Usted, este fanzine, no se acaba. No se está marchando.

El tebeo de este nuevo número está hecho desde el poema, desde la experiencia trascendente atravesada de sentido común. Es paciente y pacible de las permanentes borracheras de David Lynch, Doctor y doctorado seglar de meditaciones y metalenguaje, de esos licores. Es entretenido. Fecundo. Lo atraviesa el dibujo como herramienta contra el trauma. Resuelve.

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Creo del USTED #10

  • Hay cosas que he hecho y me han hecho. Algunas terribles. Dibujarlas o tan solo dibujar las purga. ‘Adiós y Ojalá’ es el novelo gráfico que contiene este nuevo número del fanzine ‘Usted’. Dibujar un libro (éste, con boca) que se traga todo, lo asimila y, desapegado, pasa a lo siguiente es el músculo de su poema. Lo escribí y lo dibujé. Quizá tú también dibujas. Muchos lo hacemos. O hacemos algo que entretiene ancho y hondo. Que te/nos soporta entre dos limbos. Nos entre-tiene así. Aquí. Donde quiera que sea aquí. Usted#10. Adiós y Ojalá. Y es una cripta, cómo no, y a la vez entretenido. ¿Entretenedor? ¿Contenedor? Continente, quizá. Y acompaña, creo que hasta reúne. Ojalá y gol así. Pero léelo. Adiós y Ojalá. En el Usted #10.
  • Tiene dentro ‘Adiós y Ojalá’, un novelo gráfico. Una máquina metafísica, quise. Este número del fanzine es un vehículo, un lugar. Quiere ser llave y puerta a la vez. Con ese hambre lo hice. Usted #10 puede poder y además es entretenido. El sol explota todas las mañanas. El Uni(co)verso y el poema. Los dos, a la vez. Y mis muchas ganas, todas, también, pero peleé el fractal. Eso sí.
  • Los tebeos, panda. Esa cosa. Llega una edad en la que leer es estudiar porque lo que dice el texto asimilado engancha por debajo con la vida. Lo que dice el Usted#10 tiene (quise) pocas capas de separación para con ese debajo. ¿Consecuencias? ‘Adiós y Ojalá’, el novelo gráfico que contiene este Usted#10 es tan cripta como entretenido. ¿Sabias que en su origen etimológico apocalipsis significa descubrimiento? Descubrimiento, sí. Porque las criptas están cubiertas, claro. ¿Y qué no será, también, entretenido, ver al cielo abrirse de par en par al final de los días? Un espectáculo, un show, y así, en su justa medida apocalipta este tebeo.
  • Usted lo bautizó un colega hace muchos años. Usted, además, interpela, pero educado. Oiga, usted, dice el solicitante. Si tú quieres, él quiere. Puedo asegurar, además que si le pides, se regala. Si confías, no te estafa.
  • De cuando callas. Cuando te aquietas y miras desde allí. A veces, la mayoría de ellas ocurren leyendo. Si se entiende lo leído uno es ilustrado, iluminado y así, si sol, calentado. Luz y calor. Suele pasar leyendo, insisto. A mí por lo menos, a menudo, entonces. En esas pocas paginas nucleares del libro que te voló la cabeza, también. En lo que de poema tiene tu serie preferida. En ese cacho de aquella película que te ensanchó. Eso intento devolver. Reverberar esa señal. Un tener gana de artefactos que acompañen una semana. Así, uno mira con esas gafas, con esa gafa tan heredada. Y si este Usted#10 baila así, tal y como lo urdí, será gol.
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Dicen del USTED #10

La obra de Esteban Hernández nace de una sinceridad radical frente a la situación general de la generación mejor preparada de la historia. Abocada al precariado, está obligada a transferir su nihilismo desde la honradez intelectual a la literalidad material. En este sentido habla por casi todos, y ahí nos las compongamos. Esto provoca una sana incomodidad, los milenials dirían cringe. A mí me produce ternura y, por el coste evidente que tiene esa posición de autoría, agradecimiento.

Luisito Lechuga · FELPUDO TOS

Artefacto de Esteban Hernández donde uno puede enfrentarse a cómo el ser humano intenta gestionar su pasado, las cosas no resueltas, el no y el sí que nos dicen y nos decimos, la paz que se busca y se encuentra al hacer, en este caso dibujar, y en el fondo, un transmitir, un hablar, un dialogar, un compartir con los cercanos el temblor que todos llevamos dentro. Al menos así me ha hablado esta historia editada con boca y cómo lo trascendente es esto, lo inmanente del día a día o unas páginas pegadas con tapa.

Alberto Serrano · CÉSPED DE VERDAD

El nuevo «Usted» (ya el décimo) de Esteban Hernández cumple algo que siempre pasa en sus tebeos: te hace pensar, quieres releer, darle otra vuelta y sacar tus propias conclusiones. Y todo eso es porque Esteban tiene fondo y deja poso. Deberías leerlo si quieres averiguar por qué se dice tanto que es uno de los autores más interesantes del país.

Fernando Llor · O GARAXE HERMÉTICO

[…] Historias que me hacían detenerme cada cierto tiempo para analizar a conciencia, degustando lo que estaba viendo y poniendo todo de mi parte para digerirlo de la mejor manera posible. Si existen autores que nos hacen sentir más inteligentes, el don de Hernández es hacer que nos conozcamos mejor y, en última instancia, que aprendamos algo sobre ello sin dejar de engancharnos en una vorágine de cotidianidades tan lógicas como absurdas. 

Joe Runner · Sigue en ZONA ZHERO

Más y mejor paciente

Tengo miedo y acudo a supercherías contra él. ¿A quién le cuento que Esteban no deja en paz a Esteban? A nadie tienes cerca que ayude en los términos en los que la ayuda es solicitada. Mientras tanto, fantasías protagonistas como héroe defensor del débil que uno mismo es fracasando pese a las propias leyes fantásticas establecidas en cada justicia ensoñada. ¿Y si no recrear en la imaginación, qué tal resolver de cara a la próxima ocasión? Pues ídem. Por ejemplo: como hice con el tabaco y el alcohol, el café. También quiero dejarlo, abandonar tanta dependencia. Lo he reducido tres cuartas partes pero a la determinación de renuncia, cuanto más férrea, más hostia es faltarle. «A Dios pongo por testigo» Decía la película. Y en no dejar de tropezar contra la impotencia Él la testifica. ¡Quieres, pero no puedes! Y así con casi todo.

Qué pena tengo sin nombre ni porqué, arraigada, que no suelta y atenaza. ¿Y qué? ¿Te pasa a ti? Dije «Sé perfectamente de lo que hablas pero no puedo hacer nada» y recibí un sincero abrazo sostenido. Quizá: haz sentadas, reza a Dios. Pide paciente misericordia y mientras tanto lee, pasea, diviértete, pacifícate. Escribe. Probablemente sea este nuevo capitulo como una gran resaca, un cíclico sentirse mal. Y así, espera. Sé más paciente. Paciente, también, como un enfermo en el hospital: en este mundo que hospeda y se nos da pese a todos sus demonios. Libris Mundi: criatura que Dios a su través, perdona. Cura. Sacramenta.

Teología Parda #11

Y poco más. Último artefacto de esta trilogía, extensa, del haberle escrito medio guión a cada capítulo. ¡Guión! que viene de guía porque sin surco me deshilacho. Así, quizá, onceava teología cosida. ¡Malcosida! ¿El factor humano jodiendo la propia relación con la música? Pues sí. Como con el mar en la playa, con el cine entre empoderados, con los bares entre jajejijojus o intermitentemente viajando en tren, taxi y avión. Hasta bien pasados los 35 años, creo. Ruta rara, este clip, entre músicos prelozanos, lozanos, universitarios o fauna local adulta del autocarisma. Anecdotario del maltrato y piezas (algunas) de lo que he tocado durante 25 años en bandas orinadas. Proyectos, los llaman hoy. Siempre flipo ancho y hondo: ¿Cómo es que al ¿Segundo? ¿Tercer? imbécil no mandé todo a la mierda para siempre? Misterios del peregrino, supongo. Yo qué sé. Hoy desde hace (poco) tiempo: sí, por fin y mucho. Muy y mucho sí: Masamadre y sobre todo Pistacho, excusas para la amistad. Para el sincero afecto así. El artefacto remata a lo loco. También en Spotify.

Teología Parda #10

Mascar saliva. Lo humilde. Humus para otro clip de casi media hora. El Tatami, el Ring, el laboratorio es ¡supongo! la puta vida (tete), lo que vas a ser, lo que has sido, lo que serás. En tránsito. Así, contra el ego que solo sufre, nuevo artefacto-historial vívido a la limón entre lo tebeil y lo baterístico. Un audiorregistro, este capítulo, de humillaciones controladas, de humildad así, tan impopular: Inmersiones a propósito en favor de, ojalá, cierta virtud, de la gracia si la hay. Del intentar ser mejor persono. De querer / tener que / deber / poder hacerlo. Dios mediante, que tanto y tan despacio se regala. También en Spotify.