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Éste es el segundo aniversario de una crónica regulera pero necesaria. El aludido en el post del enlace me amenazó con denunciarme y con tener «unas palabritas». Borré el texto y pocas semanas después volví a colgarlo, en rigor, el día del suceso. Así, medio cedí a sus amenazas y hoy, como cuando nos hemos cruzado en el barrio y he querido hablar con él ha puesto de una manera u otra el carrito de su hija en medio, siento muy necesario hacer bien visibles estas cosas en favor del respeto que me debo. Seguro simpatizais. De hecho, lo cuelgo de nuevo para pacificarme. Para sellar puertas que considero entornadas. Además, hubo quien quiso mi escarnio pidiendo explicaciones en mi muro de facebook como si el texto, en vez de ser una crónica, fuese mi opinión.

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