Esteban Hernández

Cómic · Ilustración · Etcétera

Teología Parda #12

Planes para este artefacto que se irán al cuerno. He vuelto porque me veo con tiempo mientras cuelo otro libro para Francia si Dios quiere. Hago una impro especificando cosas. Seguiré con esto mientras el organigrama que he montado responda. Y de nuevo ¿Por qué? Pues porque sí. Porque no le importa a nadie. Si no te esperan nadie exige. Hay quien dice que oír este artefacto es como ver jugar a unos desconocidos con un neumático gigante. También en Spotify.

Caudal de conocimientos adquiridos

Con los años no aguanto que nadie se me chotee. Suelo partir peras. El humor es un arte sagrado y para toda virtud hay gente con talento y otra, la mayoría, desgraciada. Sin gracia.

A menudo nos secuestra cualquier ofensa. Nos obsesiona. Estamos condicionados por estados aflictivos. Empapados, egotismo, y qué poca paz compensando. Qué mal paciente somos en estos hospitales. A veces para no hundirse en estos fangos tragaldabas es infinitamente mejor quedarse quieto. Ser paciente. No hacer. Parece fácil pero mis cojones treinta y tres porque la cabeza, la mente cerril, indomada, decide sentimientos y estos en vez de ser un registro de los sentidos quedan a merced de tu puto pensamiento random. El estado aflictivo incendia la mente, ésta a las emociones y entonces haces a lo loco. Según grado y modo: ciego, sordo, verborreico, pegón y/o acre. Más problemas.

En escucharse, en mirar frente a frente a ese estado emocional hay, sí, es así, un mantener la calma que ayuda. Un intentar contemplar qué es eso sin juzgarlo. Sin valorarlo o siquiera comentarlo. Desgastar la picazón de puro asistirla así. Ordena pensar que todo cambia o que todos queremos ser felices a menudo del peor modo. Cosas así.

El asunto es que las primeras olas, con sabiduría, con paciencia, con virtud, las resistes y en estas que te alegras por haber resuelto un tramo del jeroglífico psicológico, enseguida vienen las cien segundas olas, las mil terceras y etcétera.

Hacer por volver en sí, amable con uno mismo, a lo sabio y no dual, a la vaciedad y a la propia impermanencia, a la interdependencia toda, a lo ético y la buena moral, a la virtud y a la bondad, salva. En cada batalla contra tanto desarreglo, amigue, vuelve amablemente a ti. Una y otra vez. Y mucho cuidado que perturba más vencer que resistir. Así que suave e intermitentemente vuelve a ti, insisto. De un modo u otro ni te vayas. Te vas a alejar porque es lo normal pero vuelve más pronto que tarde.

Vuelve, se te espera.

Fracaso a ocho manos

Estaba yo en poemas y filosofías. Daba la turra en la puerta de los bares y a menudo hasta conseguía hacer corro alrededor mío. Era capaz de contenidos con mis tebeos o con mis sobrexplicaciones pero no tenía ética consecuente ni sosiego que me amparara. Hablaba del silencio y no soltaba el micrófono, quería cierta hondura en cualquiera, una comunidad así, y solo conseguía polémica y soledad. Además, como decía mi loquera: «Eres capaz de explicarlo, pero no baja». Y vino la carestía, otra vez, otra más, y de tan estéril de mí, mucho, quise cambiar el eje. Teologar menos y practicar más. Pasé de predicador borracho a intento de fraile e hice un ejercicio de renuncia, de obediencia, de servicio, ¿de humillación?, de humildad así, contra el muy desproporcionado juicio positivo que tenía del poema del que soy capaz, de mis tebeos y de mí mismo.

Fernando Llor dixit:

«Hace unos años, Esteban se propuso cambiar su forma de enfrentarse a los tebeos buscando hacer algo que nunca había hecho: currar con guionista. Para ello habló con varios. Arrancó con Raule y siguió conmigo. Montamos propuestas y más propuestas que no terminaban de salir y entonces llegó Damian y consiguió cuadrar el círculo. ‘El fracaso como una de las bellas artes` cuenta todo ese periplo y nos quedamos a medio camino entre el ensayo y la parodia, exactamente igual que la vida y la tragicomedia eterna de las viñetas.»

Edita Valnera Gráfica durante el primer trimestre de 2022.

USTED #10

Fanzine y novela gráfica · 15,5 x 21,5 cm · 96 paginas · Rústica · Blanco y negro

Este décimo Usted lo conforma Adiós y Ojalá, un único tebeo largo. Una novela gráfica. Una historia autoconclusiva cargada de símbolos en donde cada fragmento de sentido es un relato autobiográfico. Adiós significa a-Dios. A Él. Así genera sentido despedirse. Ojalá es una palabra árabe y significa “quiera Dios”. Oj-Alá. Así se anhela. Pero Usted, este fanzine, no se acaba. No se está marchando.

El tebeo de este nuevo número está hecho desde el poema, desde la experiencia trascendente atravesada de sentido común. Es paciente y pacible de las permanentes borracheras de David Lynch, Doctor y doctorado seglar de meditaciones y metalenguaje, de esos licores. Es entretenido. Fecundo. Lo atraviesa el dibujo como herramienta contra el trauma. Resuelve.

Cómpralo aquí.

Creo del USTED #10

  • Hay cosas que he hecho y me han hecho. Algunas terribles. Dibujarlas o tan solo dibujar las purga. ‘Adiós y Ojalá’ es el novelo gráfico que contiene este nuevo número del fanzine ‘Usted’. Dibujar un libro (éste, con boca) que se traga todo, lo asimila y, desapegado, pasa a lo siguiente es el músculo de su poema. Lo escribí y lo dibujé. Quizá tú también dibujas. Muchos lo hacemos. O hacemos algo que entretiene ancho y hondo. Que te/nos soporta entre dos limbos. Nos entre-tiene así. Aquí. Donde quiera que sea aquí. Usted#10. Adiós y Ojalá. Y es una cripta, cómo no, y a la vez entretenido. ¿Entretenedor? ¿Contenedor? Continente, quizá. Y acompaña, creo que hasta reúne. Ojalá y gol así. Pero léelo. Adiós y Ojalá. En el Usted #10.
  • Tiene dentro ‘Adiós y Ojalá’, un novelo gráfico. Una máquina metafísica, quise. Este número del fanzine es un vehículo, un lugar. Quiere ser llave y puerta a la vez. Con ese hambre lo hice. Usted #10 puede poder y además es entretenido. El sol explota todas las mañanas. El Uni(co)verso y el poema. Los dos, a la vez. Y mis muchas ganas, todas, también, pero peleé el fractal. Eso sí.
  • Los tebeos, panda. Esa cosa. Llega una edad en la que leer es estudiar porque lo que dice el texto asimilado engancha por debajo con la vida. Lo que dice el Usted#10 tiene (quise) pocas capas de separación para con ese debajo. ¿Consecuencias? ‘Adiós y Ojalá’, el novelo gráfico que contiene este Usted#10 es tan cripta como entretenido. ¿Sabias que en su origen etimológico apocalipsis significa descubrimiento? Descubrimiento, sí. Porque las criptas están cubiertas, claro. ¿Y qué no será, también, entretenido, ver al cielo abrirse de par en par al final de los días? Un espectáculo, un show, y así, en su justa medida apocalipta este tebeo.
  • Usted lo bautizó un colega hace muchos años. Usted, además, interpela, pero educado. Oiga, usted, dice el solicitante. Si tú quieres, él quiere. Puedo asegurar, además que si le pides, se regala. Si confías, no te estafa.
  • De cuando callas. Cuando te aquietas y miras desde allí. A veces, la mayoría de ellas ocurren leyendo. Si se entiende lo leído uno es ilustrado, iluminado y así, si sol, calentado. Luz y calor. Suele pasar leyendo, insisto. A mí por lo menos, a menudo, entonces. En esas pocas paginas nucleares del libro que te voló la cabeza, también. En lo que de poema tiene tu serie preferida. En ese cacho de aquella película que te ensanchó. Eso intento devolver. Reverberar esa señal. Un tener gana de artefactos que acompañen una semana. Así, uno mira con esas gafas, con esa gafa tan heredada. Y si este Usted#10 baila así, tal y como lo urdí, será gol.
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Dicen del USTED #10

La obra de Esteban Hernández nace de una sinceridad radical frente a la situación general de la generación mejor preparada de la historia. Abocada al precariado, está obligada a transferir su nihilismo desde la honradez intelectual a la literalidad material. En este sentido habla por casi todos, y ahí nos las compongamos. Esto provoca una sana incomodidad, los milenials dirían cringe. A mí me produce ternura y, por el coste evidente que tiene esa posición de autoría, agradecimiento.

Luisito Lechuga · FELPUDO TOS

Artefacto de Esteban Hernández donde uno puede enfrentarse a cómo el ser humano intenta gestionar su pasado, las cosas no resueltas, el no y el sí que nos dicen y nos decimos, la paz que se busca y se encuentra al hacer, en este caso dibujar, y en el fondo, un transmitir, un hablar, un dialogar, un compartir con los cercanos el temblor que todos llevamos dentro. Al menos así me ha hablado esta historia editada con boca y cómo lo trascendente es esto, lo inmanente del día a día o unas páginas pegadas con tapa.

Alberto Serrano · CÉSPED DE VERDAD

El nuevo «Usted» (ya el décimo) de Esteban Hernández cumple algo que siempre pasa en sus tebeos: te hace pensar, quieres releer, darle otra vuelta y sacar tus propias conclusiones. Y todo eso es porque Esteban tiene fondo y deja poso. Deberías leerlo si quieres averiguar por qué se dice tanto que es uno de los autores más interesantes del país.

Fernando Llor · O GARAXE HERMÉTICO

[…] Historias que me hacían detenerme cada cierto tiempo para analizar a conciencia, degustando lo que estaba viendo y poniendo todo de mi parte para digerirlo de la mejor manera posible. Si existen autores que nos hacen sentir más inteligentes, el don de Hernández es hacer que nos conozcamos mejor y, en última instancia, que aprendamos algo sobre ello sin dejar de engancharnos en una vorágine de cotidianidades tan lógicas como absurdas. 

Joe Runner · Sigue en ZONA ZHERO

Más y mejor paciente

Tengo miedo y acudo a supercherías contra él. ¿A quién le cuento que Esteban no deja en paz a Esteban? A nadie tienes cerca que ayude en los términos en los que la ayuda es solicitada. Mientras tanto, fantasías protagonistas como héroe defensor del débil que uno mismo es fracasando pese a las propias leyes fantásticas establecidas en cada justicia ensoñada. ¿Y si no recrear en la imaginación, qué tal resolver de cara a la próxima ocasión? Pues ídem. Por ejemplo: como hice con el tabaco y el alcohol, el café. También quiero dejarlo, abandonar tanta dependencia. Lo he reducido tres cuartas partes pero a la determinación de renuncia, cuanto más férrea, más hostia es faltarle. «A Dios pongo por testigo» Decía la película. Y en no dejar de tropezar contra la impotencia Él la testifica. ¡Quieres, pero no puedes! Y así con casi todo.

Qué pena tengo sin nombre ni porqué, arraigada, que no suelta y atenaza. ¿Y qué? ¿Te pasa a ti? Dije «Sé perfectamente de lo que hablas pero no puedo hacer nada» y recibí un sincero abrazo sostenido. Quizá: haz sentadas, reza a Dios. Pide paciente misericordia y mientras tanto lee, pasea, diviértete, pacifícate. Escribe. Probablemente sea este nuevo capitulo como una gran resaca, un cíclico sentirse mal. Y así, espera. Sé más paciente. Paciente, también, como un enfermo en el hospital: en este mundo que hospeda y se nos da pese a todos sus demonios. Libris Mundi: criatura que Dios a su través, perdona. Cura. Sacramenta.