Esteban Hernández

Esteban Hernández

Cómic · Ilustración · Etcétera

Reseñas HERNÁN ESTEVE (III)

Santi Barrachina & Cia. en CAFÉ CON VISTAS.

Nuevo tute. Nuevo blablár. Spoilers a saco. Hernán Esteve es un tebeo largo y si desproporciono es por la paradoja, que huye de sí misma. Si descarrilo es porque, como digo en esta entrevista de radio, que amablemente me hicieron en Café con vistas de Radio Klara, de puro concretar, de puro querer sintetizar, multiplico frases. Soy verbal y cuando acierto, concierto. Cuando llego, ocurro. Especulo porque espejeo, porque así me despejo, porque desespejo espejismos.

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Bubba Zannetti en MONDOSONORO.

Este mes no vamos a reseñar un fanzine, sino una novela gráfica publicada por Libros de Autoengaño. Una novela gráfica muy especial, como todo lo que hace Esteban Hernández, quien sin duda es uno de los mejores historicistas que tenemos por València ahora mismo, autor de obras tan recomendables como Spleen, Pintor, Nada o Usted (zine que hemos reseñado por aquí un par de veces). Una novela gráfica en la que además volvemos a encontrarnos con las constantes que hacen de su obra una de las más ricas tanto a nivel narrativo como estético. Porque Esteban Hernández es, por encima de cualquier otra cosa, autor de cómics y el cómic, como demuestra en este y otros trabajos, es su elemento, un elemento que domina a la perfección. Por el lado narrativo, la historia se desarrolla de manera brillante, pausada pero con ritmo, prescindiendo del texto para dejar la mayor parte de la narración a la parte visual. Y en cuanto a esta parte visual, el artista manchecho vuelve a mostrar su solvencia y sus enormes recursos para brindarnos una historia en la que realidad y ficción se mezclan formando una amalgama imposible de discernir. Sin duda parte de la vida del autor queda reflejada en estas páginas, diseminada entre sus personajes (como siempre dotados de gran complejidad y profundidad psicológica), pero esa parte no es más que un reflejo que el lápiz y la creatividad del artista moldeará como arcilla para crear así esta extraordinaria historia, una historia sobre el paso de la adolescencia a la edad adulta y de la edad adulta a la madurez. Una historia también sobre el amor y el desengaño, sobre la soledad y la compañía, sobre el sexo y la amistad… Pero sobre todo, una historia que no deberías perderte.

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Álvaro Pons en CARTELERA TURIA.

Y, para acabar, ojo a lo nuevo de Esteban Hernández, que hace un ejercicio de ilusionismo para clonarse en un Hernán Esteve (Libros de Autoengaño) de catártica sinceridad y revelación. En su obra más personal, Hernández no renuncia a su particular mirada, a ese inteligente reto constante donde ahora se incluye a sí mismo, en un círculo perfecto de reflexión donde acompaña al lector para descubrirse a sí mismo.

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Presentación de Hernán Esteve

Pons es profesor universitario y tiene el reloj interiorizado. Es contención contra mi especular random. La presentación caminó. Hasta trotó. Hernán Esteve, el libro, lo publica Libros de Autoengaño. La presentación se hizo en Valencia, en la librería cabal Bartleby, de los siempre amables David Brieva y Luci Romero.

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Numerótica

Todo es dinero y ni en radios culturales ni en presentaciones de todo pelaje se habla de él. El dedo acusador busca dónde clavar la uña como una paloma mostosa y como todos dibujan por necesidad, cuando exhibicionista he verbalizado que no me gusta tanto esquinazo sobre el tema, yo no gusté. A veces, cuando hablo, la flor se abre. Otras, el desierto avanza. Cuando propongo releer al dinero, las caras atienden pero puedo sentir cada cabeza retirarse todo lo que el cuello, al tensarse, da de sí.

El dinero es insoluble y no hablar de él afianza el monopolio teórico de Marx y Engels o pretexta al cuñadismo bocachancla. Vale que estamos negociando toda la vida contra nosotros mismos usándonos como moneda pero qué tal ponerle durante unos segundos el acento al dinero en su carne. En el metal de la moneda. En su roca. En su montaña. O en el papel del billete. En su árbol. En su bosque. Cosificándolo, el dinero se abstrae: Lo dinero. Y claro, ¿En qué queda el consenso inquisidor contra cualquier vivir en el mundo de la piruleta si estamos manejando lo mundano desde un código conceptual? O de otra forma, ¿si sobrentendemos permanentemente el sentido abstracto de los billetotos, qué hay del ineludible y axiomático “hay que ser realista”? ¿No es el dinero una metáfora rara?

Dinero es presupuesto, la presuposición de qué es. Y cantidades. Estadística. Especulación. Numerótica. Y ya sabías que hay mas dinero en el mundo que riquezas que lo avalen. Matematismo subnormal. Lo cuantitativo. Donde las ciencias aplicadas, las técnicas, son cálculos prácticos. Donde la tecnificación del mundo dice cuánto y no qué. Donde cualquier app útil en el móvil es un gestor de sumas. Donde la democracia es cifra y donde la cifra también decide qué es un primetime en televisión o un influencer en redes sociales. Cifras que generan más cifras, más dinero, pero como cosa: otras cifras. Donde 1, además, es un número atomizado: indivisible, individual; y 0 una metáfora de la Nada. Donde una tabla de cuentas fue el primer documento escrito de la historia de la humanidad y a partir de ella, del recuento desarrollado, tenemos escritura y literatura. Cifras. Donde nos relacionamos con el texto que construimos a partir del mundo, no con el mundo mismo. Cifras. Cábala. Donde en griego libro se dice biblia. Cifras. Donde en esta españita demócrata, en las últimas elecciones, el recuento de votos estaba en manos de políticos ubercorruptos destructores, además, de todo registro contra la posibilidad de un nuevo recuento.

Sé que el problema es la explotación, no el dinero, pero quiero pensar el dinero extemporáneamente. Ojala lo dinero y verlo por un momento deconstruido. Cien capas menos de separación son pocas. En mi caso, si me caigo en todos los pozos por mirar asombrado al cielo, tanto me asombra la carne de los mismos pozos y la del dolor de la caída.

Ocurre también que hay tres cifras patrias generales de ventas de comic: 700, 2000 y 5000 ejemplares. Cifras, cifras, cifras. Y tengo el Eros en otro sitio. Alvarez Rabo le tomó el pulso a sus lectores y dejó de dibujar. Mi agente francés, que eligió el tema del libro que acabé la semana pasada, en estos días especialmente aciagos me dio la patada a lo feo. Es decir, de normal, paciencia, pero ¿tenían razón Los Pistols cuando la Thatcher? Yo, amijos, no quiero ser un autor maldito y me chupa la polla que el comic español no tenga un mártir. Ni siquiera quiero repetir a María Colino, a Fernando de Felipe ni a Nazario. Comprad y regalad mi Hernán Esteve. Lo editó libros de autoengaño y quedó que flipas.

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Reseñas HERNÁN ESTEVE (II)

Christian Osuna en LA GUÍA DEL CÓMIC.


Carlos Ciurana en GOTHAM NEWS:

“El nuevo tebeo largo de Esteban Hernández lleva por título “Hernán Esteve” y ha sido publicado recientemente por Libros de Autoengaño, quien ya se hizo cargo de reeditar los primeros “Usted”, prácticamente inencontrables, en un tomo recopilatorio. En “Hernán Esteve” encontramos al protagonista narrando su historia desde la infancia, adolescencia y juventud en su ciudad natal de provincias, los primeros escarceos amorosos,el descubrimiento del sexo, las drogas, una relación profunda de amistad con Juan, con el que forma un dúo musical y su final feliz en lo que es la relación de pareja con su chica. “Hernán Esteve” podría ser el alter ego de Esteban Hernández, o al menos con el que comparte puntos en común, como su afición a tocar la batería, aunque el autor lo define como autobiográfico. No queda claramente definido qué es real y qué es invención por parte del autor, aún así se trata de un ejercicio de honestidad en el que Esteban se abre para mostrarnos su interior expulsando aquello que le incomoda para quedar en paz consigo mismo, algo que deja entrever en la viñeta final. Incluso hace referencia al metacomic, o comic dentro del comic, en una escena en la que Hernán le entrega a su chica un fanzine (el Usted #6), donde Esteban recupera la historia que cerraba el fanzine y que encaja perfectamente en la narración.  La edición de Libros de Autoengaño es estupenda, con un trabajo de Esteban en su estilo reconocible y personal realizado en bitono, y aunque apenas hay textos o bocadillos, la narrativa visual habla por sí sola. Hay que leerlo detenidamente para extraer todo lo que Esteban Hernández nos quiere contar.”

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