Esteban Hernández

Prosema (I)

Tan esclavo del texto, tan mal dueño de mí mismo. Y una verborragia, mía, que no deja que el otro ocurra: un vaciar la despensa, un padecer la dispensa. Qué mal y qué mal. Porque cuánto amor paciente recibí y cuánto excurso incontrolado, como una náusea, a cambio. Me vacié. Quemé todas las naves. Todas ellas. Y sólo tengo ahora un fraseo que registra mi pena, éste, que es mal poema, pero atesoro.

Email this to someoneShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on TumblrPin on PinterestShare on Google+