Esteban Hernández

Brevería (de, en y desde red social) + Ocio hostelero (III)

Despierto en estos días solitarios, de Rodríguez, buscando asideros: algún humano al teléfono que haga de testigo de que sigo siendo persona, y aunque pronto, reflexivo y feliz recurro a mis verdaderos abrevaderos de paz, desde las 14:00 hrs que amanecí -ayer dibujé hasta las 7:00 am, querido inquisidor- no he hecho el obligatorio y pequeñísimo esfuerzo de sumergirme en algún quehacer. De solo empezarlo. En alguno laboral, fecundo o contemplativo, digo. O en el que sea. Ahora son las 17:00 hrs y a lo largo de mis perezas me puse hasta dos trajes de buzo con sus respectivas equipaciones pero, amijo voyeur, no ejecuto la tonta voluntad de los primeros cinco minutos bajo el agua. ¡Es ridículo! ¡Mírame aquí escribiendo! ¡Suma y sigue!

Es pronto, de noche después de cenar. Vuelvo a casa tranquilo con mi chica y un colega del barrio. Pasamos delante de un pub y sólo hay dos tipos en la puerta. Uno de ellos, con nosotros de espaldas, con su móvil, nos vacila al aire; me giro, no hago mucho caso y cuando estamos a unos metros reacciono sorbiendo mocos y escupiendo a un lado; él hace lo mismo y yo repito mi firma haciendo ruido, que él exagera todavía más en su turno; pasan muy pocos segundos, caminando me vuelvo a girar y él está de espaldas con los calzoncillos por las rodillas; grito un ¿qué te pasa, subnormal?, un me cago en tu puta madre, culogordo, y un payaso; el tipo se sube los pantalones balbuceando a su amigo. No todo van a ser derrotas.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on TumblrEmail this to someoneShare on LinkedInShare on Google+Pin on Pinterest

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.