Esteban Hernández

MÚSICA

Un Don, un dar

LA PIEZA:

Reproductor de audio

 

LA LETRA:

¡Eh! Quedaros el mundo, quedaros el mundo. Ese que le regaláis a vuestros hijos. El mundo, la mar podrida, las calles atestadas, los nuevos mitos. Quedaros el mundo, quedaros el mundo. Quedaros el mundo. Ese que le regaláis a vuestros hijos. El mundo, ese que le regaláis a vuestros hijos. ¡Eh! Ese que le regaláis a vuestros hijos. ¡Ese que le regaláis a vuestros hijos! Los nuevos mitos, la calles atestadas. Los nuevos mitos, la mar podrida. ¡El mundo, el mundo!

En el Riff de Radio Klara

Nueva entrevista. Nueva verborragia. El bueno de Santi Barrachina desde su Riff en el Café con vistas me convocó hace unos días. Esta vez no hablé de tebeos, lo hice de mis quehaceres musiquistas. De Moneda. Me siento muy agradecido. La entrevista expresa, creo que suscita. Hoy, quizá tarde, desde aquí, un pie de página: cuando hablo en dos ocasiones de la madera y del arbol en la experiencia de hacer musica, me refiero a cualquier baqueta con las que se golpea una batería. Con las que se toca, de contacto. Además: cuando abundo sobre el camal del pantalón en mi pierna mientras tanto, me refiero a notar el tacto en ella o en cualquier otra parte del cuerpo mientras (a la vez) que hago música. Atender a lo postural, a la respiración, a qué está pasando mientras toco y no solo cegarme con los recursos que estudié o, ni mucho menos, jamás, emborracharme con el sentimiento de lo que va sonando.