Esteban Hernández

Esteban Hernández

Cómic e Ilustración

Alianzas de prado podrido

Toqué en una banda hace años. Se llamaba Índigo. Por allí pasamos más o menos doce o quince musiquistas. No exagero. Todos salían por patas porque aquello fue una mala empresa, que no grupo, de principio a fin. La autoproclamada líder era licenciada en filosofía: Todos hemos pasado por las manos de uno o dos persuasores. Aquello fue la mierda y como el otro día después de casi 10 años volví a ver a aquella prescindible he recuperado en conmemoración y limpia justicia esta viñeta de una serie que también hace tiempo le propuse a El Jueves. Un laxante. No se me conoce a malas, las verdaderas, porque me doy miedo. Espero os guste.

Eres una chunga

¿Y bien?

Hace unas semanas y de nuevo antes de ayer le pregunté a diferentes colegas qué creían que sería la propia muerte. No es un tema muy popular para hablarlo con los más pero mi pregunta estaba bastante acotada: Bajo las mejores circunstancias ¿qué será el último segundo antes de morir? Y en concreto, tras intuir el final ¿será un acoger lo último frontalmente, un abrirse y aceptarlo en paz, o será una entrega, una ofrenda y más exactamente un soltarse sereno de la propia vida?

Imagen-Esteban-Hernandez

Hay un algo que mira con la carne de mis ojos. Hay un sabor que es el sentido del gusto y no es lo dulce, amargo, picante, etcétera o sus contrarios, es la presencia del sentido sin el a-qué-sabe. No es semántico. El ser siendo y sin adjetivar. Ese extremo de la deconstrucción, esa experiencia consciente, cotejable y permanente, ese fondo desde el que centrifugamos todas y cada una de las cosas que nos ocupan en vida es de lo que a buenas, las mejores, quizá uno se suelta pacífico e iluminado cuando muere, o desde la otra opción de mi pregunta, aquello esencial, íntimo y reconciliador es lo que recibe, acepta y asume la muerte desde el sosiego.

La probabilidad del rápido accidente mortal, de una mala salud dolorosa y fulminante o de cualquier pico entrópico revienta mis dos preguntas. Ojalá y todas las muertes tuvieran una u otra expiración, un último aliento sosegado ya sea de entrega o de bienvenida. Nadie debería morir en medio de ninguna brutal agitación. Bastante adverso y mal peleado está el mundo como para no tener tiempo de despedirse cualquiera de sí mismo.

En la hora del bocadillo de Radio3

Ey, panda. Cambiadle la aguja a vuestro giradiscos de vez en cuando. Vais a flipar. Por otro lado, hace cuatro días, el sábado pasado, en La hora del bocadillo de Radio3, Laura Barrachina me hizo una entrevista que creo no quedó mal. Comparto el programa con muy buena gente pero si os la suda todo punto com, mi entrevista está al final. Ocurre que esta web, en la que estáis ahora, me está dando cien problemas y no puedo enlazar el programa, pero soy un tío resuelto haciendo cabriolas y colgando aquí la conversación podéis oírla a gusto.

Imagen-Esteban-Hernandez-Comic-la-hora-del-bocadillo

TAN VACÍO COMO FLORIDO

LA PIEZA:

 

LA LETRA:

Todos los mitos / enmascarando vidas colmadas / de frustración.

Florido / (tan) vacio como florido.

Todos los mitos aprehendidos enmascarando vidas colmadas de frustración y aburrimiento.

La verdad y el va… vac… tan vacio como florido.

Florido.

De frustración y aburrimiento. La verdad y el vacío florido.

Tan vacío como ¡ah! ¡aargh!

Todos los mitos aprehendidos enmascarando vidas colmadas de frustración.

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