Nada + Usted

Oferta

Lo digo y lo repito.

Tengo un cerro de copias en casa de mi fanzine Usted un poco estropeadas y la verdad es que me da palo venderlas, ¡pero!: si compras online una copia de NADA entre hoy y el uno de septiembre: ¡Te regalo un ejemplar! ¡A elegir entre el cuarto y el séptimo número!

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Sólo hazlo.

Fui a distribuir Nadas en Valencia la semana pasada y en una de las tiendas dejé el mostrador y a un tendero amigo ocupado. Además, para organizarme y reponer casi tapé la puerta de entrada vaciando el carro en el que llevaba los fanzines. Hacía calor y como me estoy (estaba) dejando el pelo largo, más. Sentí que estaba molestando a todo el mundo bloqueando indirectamente hasta la caja registradora. Angustiado y sudado de mí, un joven heavy en coleta se quedó mirando al lado de quien me atendía, apoyado en la pared con las manos en la espalda. Ah, bien. Un nuevo tendero, pensé, uno para los meses de verano. Le saludo cordialmente y me devuelve un Hola frío y seco, de empalador de nazarenos nórdico y post adolescente. No le presto más atención. Tenía cosas que hacer. Pero como repongo y liquido en Valencia cada seis meses no le tengo pillado el pulso al protocolo. Iba de espiral en espiral. Mi chica, que me acompañó amablemente, puso orden en mí bromeando casi a mi costa. Ok, ok. Por fin, cuando me centro y estoy terminando, el joven tendero desaparece. Si bien, chico duro, desconocido espectador, seas tendero o no, puedes meterte todo lo que viste en el culo.

Me vais a oir gritar.

Ansiedad. De a pocos. Me planto en agosto y todo lo editorial cierra. Del lado del futurible tengo dos propuestas rodando en Francia. Una con un agente nativo y serio moviendo sus fichas y la otra conmigo de dibujante, con Álvaro Nofuentes de perfecto guionista y con la bendición de los editores que la leen pero no les encaja en la empresa. En la línea editorial, digo.

Es cuestión de tiempo. Sólo eso. Todo eso. Si la resolución fuese monolítica, si fuese un nada y un nunca, tomaría una determinación activa y pacificadora. Pero no. Hay un ya casi, creo, una esperanza razonada con el coeficiente adverso integrado. Hay un esperar, ergo una paciencia pero apenas hay, ay, un hacerse pacible. Me tiene tan crispado que he decido escribirlo y publicarlo aquí. La metáfora que mejor lo explica es la de un viaje larguísimo en el que la última media hora es lo infernal, aunque para el reloj sean los mismos primeros, segundos o terceros treinta minutos.

Imagen texto

En 1999 alguien (un hijo de puta, por cierto) me dijo con razón: “ponte a dibujar aunque sea para un cuarto de hora, cualquiera de ellos, los que tengas libres”, así que desde entonces y hasta hace un par de meses me estaba acostando, de media, a las seis de la mañana. De esto, hoy, ya hace quince años seguidos y en los dos o tres últimos me iba a dormir cuando mi cuerpo no podía más. De día con el sol calentando. Cada dos semanas incluso empalmaba, o también, todos los fines de semana cena, café y después de unas birras y cerrar el bar del que soy parroquiano, trabajaba en casa hasta que se apagaban las farolas.

Hablaba de esto con un buen colega y él asombrado decía de sí mismo: “no debería ser tan difícil sólo querer dibujar tebeos en esta vida y no poder hacerlo”. Es verdad. Es demoledor. Si quisiera pilotar aviones y me esforzara necesitaría aprender a golpe de infraestructura. Pero no.

En esta cartografía que os confieso, el color de mi psicología hoy es el de la posibilidad del regalo que siempre le pedía en navidades a Baltasar siendo un crio, año tras año, y nunca, nunca llegaba ni aún probando a no pedir otra cosa. No diré cual (no) fue, pero si simpatizas, querido lector, seguro entiendes. O si no lo explico bien piense usted en el anhelo del beso de quien tanto le gustaba en primaria. O en las muchas ganas de follar por primera vez. Son todas esas conjeturas de la espera, la montaña rusa emocional y el proyecto anímico relativo. Hacer economías sólo con mis tebeos, en mi, es la experiencia de no recibir nunca aquel regalo junto al roce de lo contrario. Esa es la vibración. Si me sale medio bien me vais a oír gritar.

RESEÑAS NADA (I)

Jesús Jiménez me entrevistó en RTVE.

De lo que no cabe duda es que Esteban ha conseguido construir un universo personal original y muy diferente de lo que se puede encontrar en el cómic actual. “Lo que pretendo está en otro canal –asegura-. Que un poemario o un ensayo sea personal es secundario bien porque lo personal se da por sentado o porque al lector cabal no le importa cómo se sentaba el autor al escribir, donde veraneaba, o si se comía con pan la ternera, el pollo o el cerdo. En otros términos, pese a la necesidad de nuevos mitos, igual: A la excelencia de la obra, si la hay, le da igual que el autor sea manco, homosexual, esquizofrénico, indigente o lo contrario”.

Nada no es una cripta –continúa-. Hice un serio esfuerzo en el libro por dejar claro que, por ejemplo, ahora el lector está traduciendo este texto en tanto que, en su frontalidad, solo es negro sobre blanco. Sólo de eso va Nada. El libro deconstruye evidencias y fomenta el asombro por las cosas en su sencillez”.

“Algunos editores alabaron el título pero no quisieron publicarlo –confiesa-. No llegué a entenderlo pero capitulando debo confesar que no sé de ninguna línea editorial en esta Españita del tebeo que publique según qué contenidos. Ojo, que no digo que mi libro sea excelso, y oh pobrecito de mí, tengo que autoeditarlo. No es eso en absoluto. Estas cosas las sufro porque el medio me flipa y apenas encuentro lo que me estimula en los cómics que leo. Es cierto que llevo casi dos años sin comprar uno y debería actualizarme, pero mi decisión es la consecuencia de andar buscando y acabar a menudo medio frustrado”.

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Dani Tomás en AGENDA URBANA.

Una de las grandezas del cómic es su capacidad de tratar cualquier tema desde una óptica cargada de poesía. No es el uso mayoritario que se hace del medio, pero cuando funciona el resultado se propulsa hacia lo sublime. Esteban es consciente de esta capacidad y experimenta cada vez con mayor profundidad con ella. Nada es un artefacto de un calado intelectual considerable. Su autor se deja llevar por la deconstrucción de un no-relato para elevarse hacia la abstracción máxima que lleva a la Nada. Todo es una puta broma, dice. Nada es una reflexión sobre la construcción que hacemos no sólo del mundo, sino de nosotros mismos y nuestras relaciones con el exterior y cómo definen nuestra existencia. Ante esta construcción, el autor nos propone una deconstrucción vibrante. Existencialismo puesto en práctica. Investigación y preguntas. Pero no tema el lector, porque el autor se apiada de nosotros y nos va dejando pistas para que no nos perdamos y al final todo encaja. El cómic español necesita este tipo de contenidos maduros y profundos.Viñeta NADA 01

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Carlos Ciurana en GOTHAM NEWS.

Esteban Hernández continúa plasmando sus inquietudes, y en este “Nada” no hay relato como tal, por lo menos a la manera tradicional.  Aunque el hilo conductor nos va contando en primera persona, con su personaje mirando a cámara, todas sus paranoias. Nada es lo que hay después de la muerte. Nada es lo que hay tras la soledad. Nada es lo que hay tras el alcantarillado al que se asoma nuestro protagonista. Y en estas, la nada es todo, a su vez, en estos pensamientos que Hernández de manera metafísica pone en boca de sus personajes para expulsar sus ideas interiores. Todo ello aderezado con el grafismo sencillo de su trazo, en blanco y negro, intercalando entre sus páginas viñetas con piezas de un puzzle o en negro con la nada más absoluta.

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Alejandro Álvarez desde LA PINACOTECA DE RADIO. De nuevo, toda una hora de entrevista.

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NADA

“Si pones tu mano delante de tu cara, pronto y reduccionista reconoces la mano en vez de su movimiento. Si esperas y juegas, pormenorizas, por ejemplo, sus colores. Así, nosotros decimos mundo, realidad, y este libro dice nada.”

Nada Portada

Cómic e Ilustración